jueves, 17 de abril de 2014

Agricultura Egipcia

El Nilo y la agricultura
El sistema económico de los egipcios descansaba fundamentalmente en la agricultura. El Nilo, que es el río más largo del mundo (6,671 km. de longitud), fue el factor natural decisivo en el nacimiento y desarrollo de la cultura egipcia.

Los primeros grupos que se establecieron en las orillas del río aprovecharon la corriente que, en su crecida anual dejaba tras de sí un limo fecundante.

Auxiliándose con eficiente sistema de riego consistente en el trazado de canales, los egipcios explotaron al máximo los recursos que el Nilo les brindaba, llegando así a desarrollar una rica agricultura. El conjunto de obras hidráulicas que constituía su sistema de irrigación debía mantenerse en optimas condiciones; de lo contrario, una crecida escasa del río o un riego insuficiente significaba para ellos un año de hambre.

El Nilo representaba también un factor de riqueza en la medida en que era la vía de comunicación por la que fluía una intensa actividad comercial. Los excedentes de la producción de trigo, cebada, hortalizas, frutas y leguminosas, básicamente, eran destinados al tráfico comercial con los pueblos vecinos. Los egipcios comerciaban también con tejidos de lino y objetos de alfarería fina. A cambio, ellos obtenían oro, marfil, madera y especias.

Sin el Nilo y sus crecidas regulares, Egipto se confundiría con los desiertos que lo rodea. Pero el estrecho corredor que las aguas han trazado en su cuenca forma un largo listón de verdura que antes de llegar al mediterráneo se amplía en V constituye el delta, antiguo golfo colmado por los aluviones del río.

Egipto es un "don del Nilo", según Heródoto, en junio se efectúa la bienhechora crecida, después de las lluvias ecuatoriales. Por está época el viento del norte ha soplado sobre el país de dos meses antes y el campo es sólo un árido desierto. El río no cesa de crecer hasta septiembre, y cuando la crecida alcanza su máximo (el caudal del río es entonces de 13, 000 m3 de agua por segundo), todo el valle está inundado; después, el río se retira, dejando en los campos un limo fertilizante, y entra nuevamente en su lecho en diciembre. Ahora nos explicamos porque los antiguos egipcios, ignorantes de la geografía, dedicasen al río divino y misterioso himnos de inmensa gratitud.

Los primeros egipcios fueron cazadores y pastores nómadas. Unos 5.000 a. C. comenzaron a descender de los desiertos hacia el interior del valle del Nilo. Aprendieron a sembrar en el légamo resultante de la inundación del verano, criaban ovejas, cabras y otras clases de ganado, así como perros de caza, y asnos, que utilizaban como animales de carga. Estos egipcios prehistóricos, que aprendieron a cultivar y a tejer el lino, a modelar vasijas y construir cobijos de barro y cañas, empezaron a vivir en comunidades agrícolas fijas y ordenadas.

El Nilo, aunque generoso y por lo general regulable, a veces crece demasiado, en cuyo caso se producen calamitosas inundaciones, mientras que otras no crece lo suficiente, y entonces aparece el hambre. Como consecuencia, los primeros agricultores aprendieron a asociarse y comenzaron a levantar diques para regular las aguas, y almacenar el grano para los años de escasez, en los que las cosechas fallaban.

Con el paso del tiempo, los pueblos se convirtieron en ciudades y las comarcas en reinos. La vida se hizo más compleja, y los oficios y técnicas, más especializados. También se enriqueció la vida cuando los hombres aprendieron a trabajar el cobre y la piedra, a pintar vasijas y a tejer cestos, a fabricar cerveza y a sembrar la vid. Fue introducida asimismo la rueda de alfarero, probablemente originaria del Asia occidental.

Pronto seguiría la invención de los signos de escritura. Aunque la idea de escribir pudiera proceder de Mesopotamia, el sistema jeroglífico, que utiliza signos pictóricos para representar ideas y sonidos, es completamente diferente de la escritura cuneiforme de los sumerios y se desarrolló en suelo egipcio. Los primeros ejemplos de escritura jeroglífica no eran como en Sumeria, textos de carácter económico, sino anotaciones históricas. Aunque imperfectamente comprendidos, dichos textos nos refieren algo sobre las actividades y hazañas de los primeros faraones. Hacia el año 3.400 a. C. existían dos reinos principales en Egipto, uno de ellos gobernados desde la región del delta del Nilo, llamado Bajo Egipto, y el otro desde Nekhen, ciudad situada a 75 kilómetros al sur de Luxor, en el Alto Egipto. Estos dos reinos coexistieron hasta que, hacia 3.200 a. C., un rey de Nekhen a quien la tradición llama Menes, conquistó el norte y se convirtió en el primer rey del Alto y Bajo Egipto, título que se conservó a través de la historia del antiguo Egipto.

Menes fue el primero de un largo linaje de faraones cuyos nombres pasaron a los archivos del templo. "Faraón" es una palabra bíblica de la lengua egipcia que significa "gran casa" o "palacio" y aunque fue empleada en los últimos tiempos para referirse al rey nunca fue su título adecuado.

A las inundaciones del Nilo deben los egipcios no solo la fertilidad de sus valles, sino también el haber podido establecer uno de los más exactos calendarios de la antigüedad. Originalmente, el año agrícola estaba dividido en tres estaciones: Akhet (inundación), durante la cual el valle estaba cubierto por las aguas; Peret (invierno), en la que se procedía a la siembra y se esperaba la germinación y la maduración de las plantas; y Shemu (verano), durante el cual se producía la cosecha seguida de las operaciones de almacenaje.

El inicio del año se hizo corresponder durante mucho tiempo con el comienzo de la inundación hasta que los egipcios observaron que la elevación de las aguas coincidía con la aparición de la estrella Sothis (nuestra Sirio). Desde entonces, interpretando el hecho como la causa de la crecida del Nilo, consideraron la aparición de Sothis, con el comienzo oficial del año. Este fue dividido en tres periodos de cuatro meses de treinta días cada uno a los cuales se añadieron cinco días intercalares o epagómenos, obteniendo así un total de 365 días.

Este calendario era 6 horas más corto que el año real, así que cada cuatro años el año oficial se situaba con un día de antelación sobre al año astronómico. Los egipcios se dieron cuenta de ello, aunque no le pusieron remedio.

Vida económica

La economía egipcia era básicamente agrícola. Además de trigo, cebada y mijo, cosechaban frutas, legumbres, lino y algodón. La tierra era del faraón, es decir, del Estado, pero desde épocas remotas hasta los tiempos del imperio las cedió en usufructo a particulares.

El establecimiento del imperio trajo no sólo profundos cambios sociales, sino también económicos. Las tierras cultivables fueron explotadas directamente por el faraón mediante el trabajo de siervo y esclavos. Hacia estas fechas, la clase media casi desapareció cuando los artesanos fueron obligados a trabajar en las grandes construcciones del Estado, y el comercio se convirtió en monopolio estatal.

Ya hacia el 3000 a.C., existía un pequeño comercio con base en el trueque. Después del 2000 a.C., aparecieron verdaderas fábricas, en las que 20 o más trabajadores manufacturaban, bajo un mismo techo, cerámica, vidrio o textiles. Está producción y los excedentes de la cosecha de trigo permitieron desarrollar un comercio activo con Creta, Fenicia, Palestina, Siria, Nubia y más tarde, Arabia. Los egipcios compraban oro, plata, lapizlázuli, turquesa, especias, pero sobre todo madera, escasa en Egipto. El comercio se hacía en caravanas a través del desierto, en barcos de papiro, a lo largo del Nilo, o por las costas del Mediterráneo oriental. Para este comercio fue necesario establecer una "moneda". Al principio los precios se fijaron en cabezas de ganado. Más tarde, anillos de oro o cobre se emplearon como dinero. La riqueza y el volumen del comercio pueden apreciarse por el hecho de que se tuvieron que idear técnicas de contabilidad y recurrir al uso de recibos.

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